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Autoridad y liderazgo Imprimir E-Mail
banderamexico
22.11.06- El presidente de México es legal y es legítimo. Es legal porque se ha elegido de acuerdo con las leyes del país y es legítimo porque sin violentar el estado de derecho la mayoría de los mexicanos reconoció su victoria.

El presidente de México es el presidente de los mexicanos porque gobernará para todos los mexicanos con apertura y en forma incluyente, pero también para resguardar el orden y encausar la disidencia por las vías legales y en el respeto de los derechos de todos.
Nuestra Constitución lo consigna y los mexicanos hemos de asegurarnos de que sea de ese modo.

La sociedad mexicana ha asistido a un drama que tiene como actor principal a una clase política que ha perdido la brújula. Esta situación ha provocado nuevas formas de organización y de participación social que no pasan por los partidos e incluso por los gobiernos, que tendrán que hacerse sensibles, para evitar el desgobierno y una lucha por el poder político aún peor que la que hemos observado en los últimos años.

Afortunadamente la política y sus ciclos han tenido menos efectos sobre los mercados a corto plazo, sin embargo, el ejercicio de la política perversa ha impactado negativamente la fortaleza futura de la economía y de la sociedad mexicana.

Que necesario resulta el ejercicio de un liderazgo constructor de futuro. Toda sociedad requiere del ejercicio de un liderazgo que guíe, que convoque, que resuelva, que mantenga y que cree condiciones para la responsabilidad. El liderazgo cuando no es constructivo, destruye y promueve la discordia, no es transformador social, es por principio manipulador.

Gobernar no necesariamente es liderar, para gobernar es necesario que te elijan. El liderazgo en el buen sentido, es una cualidad que se ejerce. Por ello, es conveniente que quienes nos gobiernen descubran que el mandato no los hace líderes y que es imprescindible que con realismo asuman sus responsabilidades, busquen ser ejemplares y se sepan acompañar en tan delicada tarea.

Las democracias eligen sus gobernantes y les otorgan el poder para ejercer la autoridad y cumplir con su mandato, el presidente es el primer mandatario –primer servidor-, y el mandante es el pueblo. Por ello ejercer la autoridad no es autoritarismo, la autoridad es para garantizar el bien común, el orden, la seguridad y respeto al estado de derecho.

Este gobierno recibe el mandato de promover efectivamente el crecimiento y el empleo y por esa vía restablecer el equilibrio social. Es necesario el ejercicio de una política económica subsidiaria y solidaria que asegure mínimos de bienestar y de seguridad social a la población de acuerdo con los recursos con los que cuenta México, que desafortunadamente no hemos sabido administrar y sí hemos sabido dilapidar por falta de visión, incapacidad o corrupción.

Por lo anterior no es conveniente abandonar al presidente en la grave responsabilidad que asume, sino que hemos de colaborar todos en la reconstrucción del país, la concordia entre los mexicanos, y el establecimiento de un nuevo modelo de desarrollo.
por Salvador Ceron Aguilar

 
 
 

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