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Educación, capilaridad y promoción social |
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20.02.07- El reto del crecimiento poblacional y las grandes ventajas de un Desarrollo Social amplio la necesidad de extender los servicios educativos y el número de años de educación básica requieren de una mayor incidencia también en calidad.
Por ello no se pueden desatender ni una (cantidad) ni otra (calidad), en esto consiste la demanda social para la educación que se imparte en México.
El componente igualador, exaltado en los modelos educativos en nuestro país, no deja de tener una importancia radical, si se considera el crecimiento poblacional, los índices de edad, el rezago, el analfabetismo radical y el funcional, la minorías indígenas, etc; máxime el impacto positivo que tiene la educación en la calidad de vida y la socialización, así como su relación con la distribución del ingreso.
Se ha de tener mucha precisión al momento de fijar este elemento dentro de las políticas, desechando las promesas demagógicas y los vanos esfuerzos. El componente igualador requiere seriedad en la planeación, realismo al pensar los problemas, compromiso de los agentes implicados y, ante todo, una consideración mesurada de las metas propuestas. Justicia y equidad son los criterios directivos de este apartado.
Es muy notable el avance en la atención y cobertura del sistema educativo respecto del crecimiento poblacional, de la estructura de nuestra población por edades y del crecimiento en la atención a los asentamientos rurales, cada vez más dispersos y con gran concentración de habitantes en las ciudades.
Se puede apreciar en esta información cómo se han ido incorporando niveles al sector educativo: la primaria que ha ocupado un lugar significativo desde principios de siglo, el nivel preescolar que se comienza a atender en los cincuentas, la secundaria en los sesentas, la media superior en los setentas y la superior en los ochenta (hemos considerado significativo unporcentaje mínimo de 3% del total de población atendida por el sector para hacer esta afirmación).
No hay duda de que la capacitación para el trabajo es un amplio horizonte que se tendrá que enfrentar. Se trata ahora no sólo de dar acceso general al sistema educativo sino de capacitarlo realmente para el trabajo, componente que tiende a fundirse cada vez más dentro de la fase igualadora de la educación.
Por: Salvador Cerón Aguilar
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