Usted necesita actualizar su Flash Player
 

Sintesis Informativa Diaria
¡Inscribete Gratis! Email:

El derecho y deber de participar Imprimir E-Mail

nios19.04.07- No podemos ser sólo espectadores de los procesos de cambio que se producen en la sociedad de la que somos integrantes y en la comunidad en la que vivimos, hemos de ser constructores, colaboradores positivos de nuestro entorno social.

El ciudadano responsable sabe que vivir en sociedad le otorga derechos, pero le exige el cumplimiento de unos deberes: los correspondientes a su propio estado, las circunstancias de tiempo y espacio en las que vive y sus propias capacidades personales. No podemos olvidar que siempre estará más obligado quien sabe o puede más, o simplemente ve más lejos.

Hoy en nuestra comunidad y de manera particular en nuestra ciudad, se manifiestan diferentes posiciones en asuntos de gran trascendencia y por demás centrales; "la despenalización del aborto", por ejemplo. Pero este asunto, los que le han precedido y los que seguramente les seguirán, no son más que manifestaciones de la falta de una cultura a favor de la vida y una deficiente formación moral que impide distinguir entre aquello que beneficia al hombre, de lo otro que lo destruye, - lo bueno, lo protege y hace crecer al hombre de acuerdo con su naturaleza, lo malo lo empobrece e incapacita para la vida en comunidad -.


La ignorancia no puede superar a la verdad a largo plazo, pero sí puede perder y afectar la vida de los que confundidos o engañados a corto plazo, aceptan por verdadero aquello que es falso. En el caso del aborto es como un doble error pues se rechaza el bien, pero también se acepta el mal. Se utiliza la palabra aborto para referirnos a una interrupción. En este caso, la interrupción de la vida. Es así que si una nueva vida se gesta a partir de la unión de dos células, y más aún a partir de la unión de dos personas que son mas que biología. No hace sentido que nos confundamos unos a otros.


El asunto presenta múltiples facetas y debe ser abordado con objetividad; entre ellas la moral, la social y la política, entre otras. Desde la perspectiva moral, es conveniente y podríamos decir que necesaria, la formación de una recta conciencia, que nos permita juzgar entre lo bueno y lo malo para el hombre singular, -la persona en circunstancias concretas-. Ya que en este caso no será una ley, la que determine lo bueno o lo malo para la persona, pues en un asunto tan personal e íntimo, serán ellas mismas, quienes al experimentarlo, y tomar conciencia darán o no justificación a sus acciones. La experiencia personal no será superada por el abrigo de una ley y tampoco por razonadas sin razón para justificar actos que su misma naturaleza rechaza.


Desde la perspectiva social, el tema se aborda en al menos dos vías, la de la educación y la de la salud pública. La primera para educar a la persona en el conocimiento de sí misma, su entorno social y el medio físico. Nos tenemos que empeñar en formar personas libres, responsables y solidarias con su comunidad. En relación con la salud pública es fundamental evitar la muerte de madres e hijos mal atendidos. La vida de unos y otros es igualmente valiosa y es nuestra responsabilidad poner los medios ordinarios y también extraordinarios, para que no sea la ignorancia, las condiciones de insalubridad o la falta de comprensión social la que lleve a tantas personas a esa desesperada y arriesgada situación.


Desde la perspectiva política, convendría que quienes son responsables de normar la convivencia ordenada de la sociedad y proteger los derechos de la población tomen conciencia que un asunto de tal trascendencia no podría asumirse como plataforma incuestionable de ningún partido. La vida no puede estar expuesta a mayorías, ni a costumbres, ni tampoco a leyes que no sean para protegerla. Lo contrario habrá de significar un contrasentido en el que los sistemas se vuelven en contra de aquellos a quienes tendrían que proteger.


Es muy conveniente que promovamos un diálogo constructivo que ponga sobre la mesa propuestas que ayuden a construir una sociedad más justa y evitar que un error nos lleve a otro.

Por: Salvador Cerón Aguilar

 
 
 

©2007 :: Centro de Liderazgo y Desarrollo Humano, A.C.

Diseño por Media Designs Group :: www.chihuas.com.mx


Stats