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El líder de largo plazo |
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09.08.07.- Mucho se ha hablando de la visión de largo y del corto plazo. Quienes tienen contacto con la actividad empresarial y particularmente quienes ejercen el papel de dirigir tienen mas contacto con estos conceptos.
Cualquier organización seria y respetable realiza como parte de sus actividades lo que se llama una planeación estratégica, en donde se combinan muchos elementos del entorno, un reconocimiento de la realidad tanto interna como externa, así como una definición del futuro próximo y el largo plazo.
Lo que a veces se nos olvida es que esa forma de ver la vida no debe ser exclusiva de las organizaciones, debe formar parte de nosotros como personas y más cuando estamos hablando de aquellas que tienen el papel del líder.
Es muy importante que un líder defina con claridad cual es su visión personal de largo plazo. La pregunta que surge de inmediato es, ¿cuál debería ser la visión de largo plazo de un líder?, ¿cómo debe estar conformada?
Vocación del líder
El líder por vocación está llamado a trascender por sus acciones, es decir debe dejar huella en las personas y en el momento histórico que le toca vivir. En otras palabras sus acciones deben llegar a formar parte de la cultura de una comunidad, y esta comunidad dependiendo del tamaño del líder puede ser desde su familia hasta el planeta entero, pasando por una localidad, una empresa, etc.
Por este motivo el líder debe estar consciente de los efectos de su labor y del impacto que pueden tener en su entorno, en el presente y en el futuro.
En este sentido, todos los seres humanos tenemos esa responsabilidad de darnos cuenta del efecto de nuestras decisiones, ya que con ellas de alguna forma estamos siendo parte y dejando huella en lo que será la vida futura de nuestra localidad y nuestro planeta.
Por esto quienes ejercen el papel de liderazgo deben tener claro el largo plazo y no desdeñarlo nunca aunque parezca que está claro.
No estamos hablando del largo plazo de una institución o empresa, estamos hablando del largo plazo de una persona. Esta visión de largo plazo es la que debe guiarlo siempre, la cual le permitirá tener claro en el hoy que sí y que no debe hacer.
Una visión de largo plazo
Una visión de largo plazo implica muchas renuncias en el corto plazo. Hagamos un ejercicio personal para poder entender esto de forma mas gráfica.
Como personas que buscamos trascender, tenemos que preguntarnos de qué forma pensamos trascender, es decir, cómo queremos que se hable o se “juzgue” de nuestros actos mientras tuvimos en nuestras manos las decisiones de liderazgo. Esto incluye no sólo nuestras decisiones sino nuestro comportamiento y testimonio de vida.
Si al morir pudiésemos tener contacto con este mundo, ¿qué nos gustaría oír de las personas que asistieran a nuestro sepelio? Y si pudiésemos dejar por escrito lo que queremos que diga nuestro epitafio, ¿que quisiéramos que dijera?:
“Esta persona fue una mujer o un hombre que: ayudó, enseñó, creó, construyó, hizo feliz, formó, realzó. Un hombre o una mujer que fue feliz porque dio alegría y esperanza a quienes le rodeaban. Es decir, fue pleno.”
O por el contrario, podríamos encontrarnos con que nuestro epitafio en la realidad dice:
“Esta persona fue una o un exitosa(o) mujer u hombre de negocios, agresivo, llevó a la cima a su organización, institución o país… sin importar los costos. Pasó por encima de los demás, los hizo menos, nunca hubo una sonrisa, mucho menos un gracias; no supo formar a quienes le seguían porque siempre vio a su gente como un adversario. Cada negociación la ganaba dejando en los demás una sensación de inequidad y de derrota.”
¿Éxito o plenitud?
En nuestra visión de largo plazo, ¿qué palabra pesa mas?: éxito o plenitud. Dos palabras que quisiéramos que fueran la misma, pero que justamente con una visión de largo plazo, en el corto plazo, se pueden contraponer. La plenitud como la misma palabra lo define significa completo o integralmente realizado. El éxito se refiere mas al aspecto personal individual y único.
La contraposición temporal del éxito versus plenitud y la de corto plazo con visión hacia el largo plazo, no implica un permanente conflicto, sin embargo, en el largo plazo el equilibrio entre estas dos formas de vivir tienen efectos radicalmente distintos.
El ser humano que vive únicamente para su propio éxito, solo está pensando en él. El éxito de una persona en lo particular implica que otras personas no lo alcancen en un momento dado, por ejemplo, en una carrera el llegar primero implicó que otros no llegaran en ese lugar, o un asenso en el trabajo como gerente o director implica que otros no lo hayan logrado, hablando del mismo puesto.
De esta forma, quien vive para su propio éxito siempre en el corto plazo en el largo plazo se olvidará eventualmente de los demás.
Por otra parte, quien busca la plenitud vivirá pensando siempre en los demás, desde su familia hasta la comunidad, y en muchas ocasiones tendrá que dejar a un lado el éxito personal en beneficio de los demás.
El mejor ejemplo de la plenitud al extremo, es una madre que se siente realizada en sus hijos.
Quien tiene una clara visión de largo plazo y en esta encuentra su realización plena sabrá qué pasos tiene que dar y hacer el día de hoy para alcanzarla y para dejar huella en la cultura de su entorno, sea éste corto o tan amplio como el planeta mismo.
Me viene a la mente la vida de un gran hombre que con plenitud dejó huella en todo el planeta, un hombre que dejó la última gota de su energía hasta el día de su muerte. Un hombre de nuestro tiempo que con su testimonio nos dejó claro que sí se puede tener una visión de largo plazo y hacer mucho por la humanidad. Me refiero a Juan Pablo II el Grande, que hasta sus últimos días sin pensar en el éxito y apenas moviendo su mano salio a despedirse de cada uno de nosotros.
Lo que queda es preguntarte a ti líder: ¿Tienes de verdad una visión de largo plazo?, si la tienes felicidades, sino, ¿qué esperas?.
Por: Fernando Sánchez Argomedo
yoinfluyo.com
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