Esta situación que es más producto de la ignorancia que de la mala fe, puede superarse si se considera que las empresas son, entre otras cosas, la manifestación externa de la iniciativa emprendedora que reacciona frente a las circunstancias y necesidades que presenta el entorno, o como consecuencia de sus propias motivaciones o necesidades.
Es así que, muchos emprenden, con o sin empresa dando solución a diferentes retos y contribuyendo con su trabajo a la creación de empleo para uno mismo o para otros, creando como consecuencia del trabajo bien hecho, más riqueza para el país y eventualmente la formación de un patrimonio personal.
La empresa que es una forma de organización en la que concurren diferentes personas para alcanzar unos objetivos que de manera individual no podrían conseguir, permite y favorece:
• La satisfacción de las necesidades que la sociedad plantea.
• El perfeccionamiento de las personas al desarrollar sus potencialidades.
• La obtención de los medios necesarios para su sustento.
Consideración aparte merece la actividad que se asocia con el hacer negocios, y muy diferente de aquella en la que hacer negocios tiene una connotación no clara y se relaciona con el aprovechamiento de circunstancias o favores, que mucho se distancian de la encomiable responsabilidad de aquellos que hacen empresa
Hacer empresa implica esforzarse por alcanzar mayores niveles de desarrollo, cara al destino trascendente de la persona, pero también y de manera fundamental el servicio a los demás. Las responsabilidades fundamentales de las empresas, sus propietarios y todos los que trabajan colaborando son:
• Asegurar su continuidad de la empresa y multiplicar oportunidades.
• Producir bienes y servicios con calidad para satisfacer las necesidades de la sociedad en que se desarrolla.
• Generar el valor económico agregado y crear empleo
• Proporcionar un ambiente de trabajo para los empleados en el que se desarrollen como personas y miembros de una comunidad social.
• Actuar con justicia, ponderación y equilibrio en sus relaciones con los agentes productivos.
En ese sentido, con frecuencia se menciona que las empresas, pero en realidad los empresarios, deberían concentrarse en cumplir con sus responsabilidades económicas, sin embargo en nuestro caso y en las actuales circunstancias, esa respuesta o comportamiento resulta insuficiente.
Las responsabilidades de la empresa son aún mayores, pues quien más puede, sabe o tiene, está más obligado a actuar en forma solidaria con los que menos tienen, pueden o saben Al verdadero emprendedor, y empresario, no se le perdona que no emprenda o haga empresa, porque las condiciones han cambiado, emprender implica hacer de manera diferente, resolviendo y construyendo futuro en cualquiera de las circunstancias y retos que se presenten.
Por Salvador Cerón Aguilar