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¿Es posible enseñar ética hoy día? Imprimir E-Mail
marenatardecernublado27.08.07.- La respuesta sencilla (sólo la respuesta, en este caso, es sencilla) sería decir sí, claro; por supuesto, ¿no acaso es una materia que se enseña en la mayoría de las Universidades que se precian de serlo?

Otra respuesta fácil, sería decir no, no es posible…pero esto es inaceptable, al menos para mí. 

Lo interesante entonces es el cómo, porque de ponerla en un currículum de alguna carrera suele ser una tarea un poco difícil: hay que convencer a directivos sobre la conveniencia de las asignaturas formativas, lo cual no es sencillo, especialmente con las tendencias actuales  de ciertas universidades de volverse en “fábricas de egresados al vapor”, en las que sorprendentemente se promete una formación integral, incluyendo por supuesto una capacitación técnica y una vinculación con el mundo de la empresa ¡en tres años!
 

Pero el obstáculo se salva con argumentos persuasivos sobre la formación integral, y si el Rector o alguna otra autoridad te “echan la mano”, pues la ardua tarea se reduce a un buen discurso con las personas adecuadas en las reuniones adecuadas.
 

Pero es aquí cuando en realidad comienzan los problemas:

¿Y por qué se debe enseñar ética?
¿Qué enseñar como ética? ¿Cómo enseñarla?
¿Cuáles son los fines de enseñar ética?

Y una vez que se han resuelto estos escollos, surge otra inquietud:
¿Sirvió de algo que los alumnos hayan llevado ética? Por ello la pregunta sobre la posibilidad resulta múltiple, y en el presente trabajo haré algunas reflexiones sobre ello, tratando de responderlas todas. 

Para ello me apoyaré en algunos autores humanistas de vocación que con gran empeño, han señalado la conveniencia de la ética en la Educación Superior, pero sobre todo, que algunos de ellos nos han dado luces sobre las preguntas acuciantes que en la parte anterior mencioné.
 

Agradeciendo la paciencia de los presentes, me atreveré a dar mis respuestas, como un sencillo profesor de ética en el nivel universitario, que se cuestiona y que necesita hallar respuestas de lo que hace.
 

¿Por qué se debe enseñar ética? 
           

Kant diría que es un deber ineludible como humano, pero en realidad, aquí hay que irse con cuidado, se pueden dar clases de ética en una Universidad, porque se cree que con ellas (y sólo con ellas) se cumple con una misión formativa de la Educación Superior.
 

Error
, si es así, viene a ser contraproducente tener clases de ética desvinculadas de cualquier otra instancia o política formativa curricular, o extracuirricular: si la clase de Ética es una clase aislada del resto de la currícula; al alumno le parecerá una materia de relleno, un pretexto para cobrarle más créditos en caso de la educación superior particular y una verdadera expresión de sadismo e inutilidad en la universidad pública (¿por qué he de llevar esta materia, a quién le sirve, sólo quita el tiempo, son puros rollos, etc.?). 

Otra razón puede ser “porque hay que estar a la moda; y todo mundo habla de valores, ética y esas cosas…hasta Televisa hace campañas de eso”. Esto está peor que lo anterior y creo que no merece ni siquiera un comentario más amplio de mi parte.
 

Yo pienso que se debe enseñar ética, porque es una oportunidad maravillosa. Si se enseña Ética a nivel universitario dentro de una línea de formación, pero mejor aún, con un espíritu sinérgico en el que los demás elementos del currículum están en sintonía con la intencianalidad formadora de la Educación superior, la ética es una oportunidad maravillosa de humanización.
 

Las clases de ética, son como un recordatorio de que somos seres racionales, de que tenemos un llamado hacia la vida plena, que debemos construir nuestras vidas con libertad y responsabilidad, que nadie lo hará por cada uno de nosotros, la ética es entonces una maravillosa oportunidad para humanizarnos más, un llamado hacia la felicidad. Es posible así ver a la ética como dice Zagal en su libro Ética para jóvenes posmodernos “una teoría de la felicidad”.
 

Entonces la razón para dar clases de ética no sólo tiene que ver con un deber frío, sino con una obligación gustosa del formador, la necesidad de transmitir una invitación optimista hacia una vida lograda. Expandir la noticia de que sí es posible…
                       

¿Qué enseñar como ética? 
 

Existen por fortuna muy buenos libros de ética que pueden servir como texto para las clases en la Universidad.
           

Sin pretender corregirles la plana yo pienso que un programa de ética universitaria debe cubrir como mínimo los siguientes puntos:
 
  1. Entender qué es la ética, por qué existe y sobre todo, cuál es su finalidad: desmitificarla y separarla de algunos significados erróneos (es común  confundirla con la religión, verla como una serie de prohibiciones, etc.) Entenderla como una invitación a la vida lograda.
  2. Comprender los fundamentos de la ética en la libertad humana, sus principios fundamentales, como la conciencia, el bien y el valor (si no se entiende que es el bien, tampoco se entenderá porqué hay que hacerlo).
  3. Conocer y analizar los problemas éticos fundamentales de nuestro tiempo, de nuestro entorno y en especial del mundo de los jóvenes.
 ¿Cómo enseñarla?  

Ésta es una parte muy riesgosa, primero me atreveré a señalar lo que pienso que no se debe hacer:
 

Aunque ya lo he dicho, es importante repetirlo; no se debe insertar una clase de ética aislada, así por que sí, dentro de un currículum universitario, la ética debe ser al menos una materia subsiguiente a otra anterior que contenga los fundamentos antropológicos mínimos, pues si no entiendo la dignidad del hombre, tampoco entenderé el porqué me reclama cierta conducta; tampoco pienso que insertar una materia llamada ética profesional sea suficiente; si no entiendo los fundamentos generales de la ética, una ética profesional, me sonará como estudiante a una buena colección de sermones sobre el deber de mi profesión y ya. Un aserie de reglamentos que se han construido por consenso pero que igualmente se pueden seguir o no seguir.
 

Otros errores que pueden existir en el desarrollo de una clase de ética:
 

Contenidos;
que sean exclusivamente teóricos y normativos, es importante, muy importante comprender la fundamentación teórica de la ética, al fin y al cabo, las reflexiones éticas apelan a la razón; pero es necesario una concretización práctica en ejercicios, casos, ejemplos, noticias o fragmentos literarios, la vida del hombre es una vida llena de actos humanos, que son los que juzga la ética, no se puede pasar de lado cada principio teórico sin un “aterrizaje” práctico. Se tiene que cuidar que los ejemplos sean contemporáneos, actuales y cercanos al estudiante, no al profesor. 

Métodos de enseñanza y aprendizaje. Es frecuente encontrar errores en el método a seguir, por ejemplo, utilizar una sola vía para el aprendizaje de la ética, cuando la ética tiene que ver tanto con las experiencias de la vida humana, ya éstas son multimedia es decir, se puede usar desde literatura, teatro, cine, y hasta música. Insisto, aunque el arte consumado o popular no está centrado en explicar los dilemas éticos de la existencia humana, sí los plantea, un buen profesor puede sacar mucho jugo de ello. Así mismo, la clase debe ser participativa, que promueva la apropiación de los conceptos éticos por parte del alumno, que se dialogue, que se discuta con respeto, pero con pasión, al fin y al cabo, es la propia vida la que se pone en juego cuando se toman las decisiones.
 

Errores del profesor,
como un buen ser humano y como errar es de humanos, pues nosotros los maestros no nos liberamos del asunto, pero es importante no abusar. El horror más común y que ha causado un rechazo muy grande de los estudiantes respecto a la materia de ética es el que el maestro sea visto como un gran fariseo: alguien que pontifica, que como dios griego manda fulminantes rayos de condenación sobre los mortales que cometen pecados. Lamentable error, el alumno primero, no le cree, segundo, le rechaza por ser tan duro, un profesor así, lo único que logra es la cerrazón de oídos por parte del estudiante al que es probable el mismo profesor esté lastimando con juicios tan duros. A este pobre profesor se le ha olvidado una regla de oro: no juzguen y no serán juzgados. 

Otro grave error del profesor puede ser el caso contrario, ser un tipo tan abierto, que llegue a afirmar que la ética es relativa y que cada quien debe hacer lo que quiera, siempre y cuando esté consciente o contento con ello. Este pobre maestro de ética, tan open, suele ser muy favorecido por los alumnos, a quienes dañó (a lo mejor sin querer), al decir música para sus oídos. Algunos pobres maestros ilusos de este tipo, bien intencionados, pretenden (después de que han afirmado que todo es relativo en ética) enseñar ética, provocando risas y descalificaciones de los alumnos que el mismo provocó (¿por qué he de hacerle caso profe, si después de todo, usted nos dijo que sólo nos hiciéramos caso a nosotros mismos?).
 Otro error, que también es grave, muy grave, es la hipocresía, la incongruencia, sí, sí, hablar de valores es muy fácil; vivirlos no tanto y el ser una maestro de ética te debe comprometer a la mínima congruencia de vivir como piensas, de enseñar lo que verdaderamente profesas. Es evidente que este error, el de la incongruencia produce un daño fatal: el estudiante no cree que sea posible vivir ce acuerdo a principios éticos, su mismo maestro se lo está demostrando. 

Entonces, ¿cómo enseñar ética?, pues con contenidos significativos, con una teoría clara, con múltiples aplicaciones y con un lenguaje que tenga una resonancia en la vida de los estudiantes. Con múltiples recursos didácticos y  artísticos, la ética no tiene porqué ser aburrida o plana. Con congruencia, con humildad, reconociendo como maestros que la ética nos exige a todos, a nosotros primero, reconociendo también que el vivir de acuerdo a los  principios éticos no es fácil, pero que vale la pena. Yo creo que se puede enseñar ética con una sonrisa o al menos con calidez.
 

¿Cuáles son los fines de enseñar ética?
 

Una de las finalidades de la Educación superior para el siglo XXI, de acuerdo al documento DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL SIGLO XXI: VISIÓN Y ACCIÓN, es la siguiente:
 

a) formar diplomados altamente cualificados y ciudadanos responsables, capaces de atender a las necesidades de todos los aspectos de la actividad humana.
           

Y en el apartado d nos dice lo siguiente:

d) los universitarios deben poder opinar sobre los problemas éticos, culturales y sociales, con total autonomía y plena responsabilidad, por estar provistos de una especie de autoridad intelectual que la sociedad necesita para ayudarla a reflexionar, comprender y actuar.
           

Y por si fuera poco, en el apartado e nos dice:

e) En última instancia, la educación superior debería apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que esté excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas, motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas por la sabiduría.
 

Así que desde la UNESCO, ha quedado clarificada la finalidad formadora de la Educación Superior.
 Yo creo que la educación debe ser humanizante y liberadora, que la ética debe ser una asignatura que coadyuve en la tarea de la construcción de la vida de cada participante, el maestro incluido.  

En suma, yo trato de enseñar ética porque intento ayudarme y ayudar a mis alumnos a vivir mejor, a conseguir una vida lograda, positiva; porque al menos, quiero hacer reflexionar sobre el valor inmenso de la existencia humana, de la responsabilidad que teneos frente a ello y de la posibilidad de lograrlo. De que no sólo se debe, sino que ¡se puede ser feliz!
  

¿Sirvió de algo que los alumnos hayan llevado ética?
           

Mi experiencia es que sí.
 En las evaluaciones que hemos realizado en el Departamentote Humanidades de la UAPEP, la asignatura de la línea de formación que más importancia tiene para los alumnos es precisamente la de Ética, es la materia que más le ha significado algo, que más recuerda y a la que mayor utilidad le encuentra. 

Por otro lado, esperar que alguien se vuelva “bueno” por tomar clases de ética, sería ingenuo. Lo que es deseable como mínimo es que el estudiante egrese con mayor consciencia des sus actos y se haga responsable de ellos.
 

Es iluso creer que por llevar un curso de formación, los alumnos se formarán, el proceso de formación es largo y complejo; algunas veces los frutos de la formación humanista en la universidad se cosechan años después, cuando un alumno te detiene en la calle, te saluda, te sonríe y te dice algo así: maestro, recuerdo mucho sus clases y sabe, creo que tenía razón en mucho de lo que veíamos.
 

¿Es posible enseñar ética hoy en día?
 

Decir hoy en día involucra un panorama ambivalente: el lado oscuro del hoy en día se muestra en el relativismo atroz que vivimos, en las palabras del todavía cardenal Joseph Ratzinger justo en la misa inaugural del cónclave en el que saldría elegido como Papa:
 Durante su homilía en la misa 'pro eligendo Pontífice', condenó la 'dictadura del relativismo' que se vive en estos tiempos, que 'no reconoce nada como definitivo y que deja sólo, como última cosa, al propio yo con sus deseos'.            

Este relativismo que nos deja solos en un mundo y en un tiempo complejísimos; Livopetsky la ha llamado en un asombroso y aterrador libro: La era del vacío.
 En voz de una mujer que ha leído ese libro y que publica en su blog de Internet lo siguiente:  Vivimos en la indiferencia pura, todo nos da igual, no podemos cambiar nada, nos asentamos en nuestro yo y nos olvidamos del yo social. Lo peor, es que ni siquiera nos importa saber que pasamos de todo.

Como nunca antes las personas de otra sociedad, disfrutamos mirándonos el ombligo y compadeciéndonos de nosotros mismo. Creemos que la felicidad está en la realización personal y nos encanta estar a solas con nosotros mismos, aunque en el fondo no nos soportamos y eso nos deprime.

Cuanta más información recibimos, más nos aburre todo. Queremos ser únicos, increíblemente especiales, especializarnos en todo y cada una de las facetas de la vida. No queremos molestias alrededor. Somos la personalización de Narciso más psicodeprimida de la historia de la humanidad. Nunca tan enfermos de la dolencia del vivir.

Así define Gilles Lipovetsky en pocas palabras a los sujetos que formamos parte del posmodernismo y digo formamos por que es en parte de nuestra generación de la que habla.

La sociedad de la especialización, del consumismo, la que no se sorprende de nada, la de la apatía, la del yoga, taichi, la cultura zen, la del yo, yo, yo, yo, yo… Ante todo yo. Y a parte de que hay párrafos de su libro “La era del vacío” que he sido incapaz de entender, la definición que hace de mi misma en algunos párrafos es tan demoledora, que cuando esté más lista, lo volveré a leer.
Nunca ha habido una sociedad que teniendo tanto, haya carecido de todo y es que después de todo nos encontramos en la era del vacío. 

Por todo ello, los seres humanos necesitamos más que nunca conocer la verdad sobre nosotros mismos, sobre el sentido de nuestra vida y sobre la felicidad, que, insisto, es posible. 

Por todo lo anterior me atrevo a afirmar que no sólo se puede enseñar ética en nuestros días, sino que, por cierto, se debe.

 


Por: Arturo Villanueva González
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