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La cultura, la calidad educativa y los maestros |
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25.01.07- La necesidad de entender a la educación en su papel tradicional de transmisora de conocimientos y cultura, pasa por entender los lenguajes, los contenidos y las metodologías que se deben emplear, pero de manera fundamental, se debe considerar al maestro como el agente que los sintetiza en una práctica viva que posibilita el aprendizaje significativo.
La transmisión de conocimientos y cultura no puede ser tratada en forma superficial, ha de ser tratada desde el ángulo de la pertinencia, la actualización y la eficacia como requisito de calidad en el proceso educativo. En este punto es fundamental conocer las necesidades de la población que se debe atender, la forma más conveniente de organizar los recursos y la manera de asegurar una transmisión efectiva en el proceso enseñanza –aprendizaje. Es imperativo mantener actualizados los conocimientos e incorporada la diversidad alcanzada por la ciencia y la tecnología; en la tarea educativa, la constante actualización va ligada al éxito del proceso. A cada nivel de conocimientos adquiridos y como fruto de su propia naturaleza y complejidad, le corresponden unos medios adecuados para su transmisión, es necesario alinear medios con propósito educativo y medios con perfiles de los agentes que intervienen. De tal forma son importantes la actualización de contenidos y la pertinencia de medios, que un retraso o desfasamiento en este sentido provocaría la ineficacia de toda la tarea educativa. Desde la perspectiva trascendente, la transmisión de conocimientos eficaz es el requisito indispensable para entablar el diálogo que exige la convivencia y el desarrollo social. La función transmisora de la educación conecta de manera directa con el desarrollo de la inteligencia como conocimiento del mundo, para relacionarse con otros y para que el sujeto pueda decidir de manera libre sobre su proyecto y sus fines personales. La transmisión será exitosa, sólo si se consiguen armonizar: recursos, métodos y lenguajes, con la preparación de docentes, los contenidos y un ambiente propicio para la recepción. Entre todos, los docentes son sin lugar a dudas, el medio en el que descansa la eficacia de la transmisión, y más aún, en ellos descansa la calidad de la educación. Por lo tanto es necesario que los maestros cuenten con los recursos y la preparación apropiada para conseguir resultados satisfactorios en el proceso. Lo contrario, nos incapacitará para el verdadero desarrollo y la educación seguirá en el discurso de deseo y lejos de las necesidades reales. Mucho se tiene que realizar, no sólo para dar respuesta al reto cuantitativo de la demanda, sino para conseguir un desempeño de mayor calidad que incida en las personas a través de otras y con el aprovechamiento apropiado de todos los medios disponibles.
Por Salvador Cerón Aguilar
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