31.07.07- En los meses por venir el Partido de la Revolución Democrática enfrentará una lucha interna para definir el rumbo ideológico y programático que lo reposicione frente a los ciudadanos como una izquierda verdaderamente democrática, moderna y propositiva,
o continuar con el modelo caudillista, beligerante y oposicionista a todo lo que provenga de otras fuerzas políticas.Si bien es cierto que la corriente Nueva Izquierda, mejor conocida como “Los Chuchos” ganó la mayor parte de los delegados nacionales que habrán de decidir la forma en que se debe elegir al nuevo liderazgo el año venidero, también lo es que su principal opositor ya comenzó a lanzar amenazas para aquellos que se presten a una negociación en torno al tema de la Reforma Fiscal. Manuel Andrés López Obrador sabe que por ahora nueva Izquierda le lleva la delantera y que lo puede hacer perder el control del partido que lo postuló a la Presidencia de la República, y que necesita para la candidatura del 2012, o en su caso, y dependiendo de las circunstancias, para que Marcelo Ebrard sea el candidato.
Pero “Los Chuchos” también han sabido tejer pacientemente un proyecto distinto, más cercano a lo institucional sabedores de que la gente ya está cansada de tantas movilizaciones bajo cualquier pretexto. Sin renunciar a ello, han dejado en claro que sólo por la vía electoral podrán acceder al poder. En este caso estamos frente a dos posicionamientos distintos: uno, el que encabeza el señor López, quien por cierto nunca participó en movimientos armados, y quien ahora es proclive al estrangulamiento y la destrucción del Gobierno Federal como condición indispensable de su arribo al poder, manteniendo para ello incluso comunicación con los grupos guerrilleros que operan en el país quienes han adoptado al pie de la letra su discurso acerca del fraude electoral y el calificativo de espurio para Felipe Calderón Hinojosa.
Dos, por lo que corresponde a los líderes de Nueva Izquierda, Jesús Zambrano tuvo la experiencia de participar en movimientos armados con la Liga 23 de Septiembre, en cuya etapa incluso se le adjudicó el mote de “tragabalas” por haber recibido un balazo en la boca que le salió por el cuello. Ahora, en plena madurez política, Zambrano ha dejado en claro que esa no es la vía para llegar al poder, mucho menos en un país que ha tenido un constante avance en sus procesos democráticos. Jesús Ortega siempre ha sido un convencido de que los acuerdos tienen que estar por encima de las pasiones para que puedan beneficiar a la gente, y que en una negociación si de verdad se pretende lograr avances, no se puede ir a un escenario de ganar ganar, pues la esencia de la política es el diálogo y la negociación.
Pero también nos encontramos con dos posiciones ideológicas contrapuestas entre si en cuanto al método y el mecanismo para alcanzar esa justicia social que tanto anhelan los mexicanos, aunque habrá que decir que todas las corrientes ideológicas caminan en ese sentido aunque difieren en la forma y en el fondo. López Obrador sigue aferrado a la tesis maoísta de la movilización de masas salpicada con soluciones inmediatistas que desembocan en el populismo, misma tónica que se ha venido siguiendo religiosamente desde el Gobierno del Distrito Federal. Es decir, se hace lo que se ve antes que lo que no se ve, aunque los segundos sean más importantes. Por lo que toca a Nueva Izquierda, es una corriente más comprometida con las acciones de la social democracia que ha sido la corriente de la izquierda con mejores resultados en cuanto a la distribución de la riqueza. El modelo que ha seguido el Partido del Trabajo brasileño es el más cercano a sus aspiraciones, por encima de la izquierda que representa Michelle Bachelet en Chile, similar a los modelos que en Europa siguen Alemania y algunos países nórdicos.
Por lo que corresponde a la forma en que la izquierda intentará recuperar el control del partido, que por cierto solamente ha detentado con Amalia García y unos meses con Rosario Robles, se plantea un duro escenario, pues aunque Nueva Izquierda tenga la mayoría de los delegados que fueron elegidos, las corrientes que tradicionalmente se han aglutinado a López Obrador son las más beligerantes del PRD, además de que contarán con los recursos que les ministrará el Gobierno de la Ciudad de México, por cierto caja chica del “presidente legítimo”. Vuelvo a repetir, la guerra ya comenzó y los frentes se irán multiplicando conforme avance el tiempo. Alejandro Encinas ya inició sus recorridos por algunos lugares del país anunciando sus intenciones de encabezar la dirigencia de su partido; por otra parte el señor López seguirá fustigando a quienes se unan a las tesis “negociadoras” de “Los chuchos”. En cuanto al comportamiento de los “grupos duros”, René Bejarano recorre el país sacando dinero de un sobre amarillo que siempre trae consigo mientras que su esposa Dolores Padierna intenta reaglutinar a las tribus capitalinas con el discurso de que hubo fraude en la elección de delegados. Solamente falta que comience a fluir el dinero Venezolano y del Gobierno del Distrito Federal para la compra de conciencias. Si de verdad Nueva Izquierda quiere cambiar al partido y evitar esos liderazgos perniciosos y las decisiones de un solo hombre que tanto daño le han hecho, deberán tener mucho cuidado con las mañas. De cualquier forma, bienvenidos “Los Chuchos” a la política.
Por: Vladimir Galeana
Tomado de Rumbo de México.com
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