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Una ciudad habitable es una ciudad humana |
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27.03.07- Mucho se comenta sobre la necesidad de vivir en una comunidad social -una ciudad- en la que se cuente con los medios indispensables para una convivencia digna y una existencia productiva: Una ciudad segura, una ciudad con servicios eficientes, infraestructura apropiada, espacios para la recreación, oportunidades de empleo, educación, etc,.
Pero que poco nos involucramos en la construcción de esa comunidad, que por cierto conviene que tengamos claro, que antes que ciudad o entorno ha de saber ser comunidad de personas. La necesidad de vivir en una ciudad moderna, no debería estar por encima de la necesidad de vivir como personas conscientes de su propio ser y de su trascendente destino o propósito.
Es muy fácil que el hombre viva de manera superficial, epidérmica podríamos decir, que se preocupe por sus satisfactores inmediatos y hasta sienta que su felicidad radica en pasarla bien, en evitarse complicaciones, en tener cosas, en no responsabilizarse de las consecuencias de sus actos, o no asumir las consecuencias del infortunio y no aprovechar el crecimiento que pueden darnos las dificultades o pruebas que el ambiente o la convivencia con otros necesariamente nos causan y provocan.
Que difícil resultará construir esas ciudades habitables, cuando ni siquiera hemos sabido descubrir una verdad elemental en torno a la persona, que es la del respeto por la vida, su vida, la vida de todos. Una vida digna, no es una vida cómoda, es una vida en la que por encima de las circunstancias por las que atraviese se pueda vivir en plenitud de humanidad. El éxito no está en lo material, el verdadero éxito está en saber hacer de nuestra vida una vida que tenga sentido y cuya realización consiga la satisfacción personal y el servicio a los demás.
Como se equivocan quienes promueven la muerte -el aborto-, que confusión tan seria tienen quienes creen que atacando los efectos se corrigen las causas. Que útil resulta tener claridad sobre las causas de los problemas que afectan especialmente al hombre y sobre todo saber, que al hombre no se le trata como si fuera una cosa o un animal.
Que importante resulta que nos demos cuenta que los problemas del hombre cuando provienen de la falta de conocimientos, formación, infortunio, y hasta como consecuencia de problemas de tipo orgánico, no pueden ser abordados con independencia de los principios que le dan sentido al hombre, que lo hacen persona, que le permiten vivir en comunidad y favorecen su crecimiento y plenitud.
Parece que Babel es el nombre apropiado para muchas comunidades de hombres en el mundo, la falta de comunicación entre las personas, manifiestas en la confusión del lenguaje empleado, no es más que un reflejo de la confusión de las conciencias o la falta de claridad en el sentido de su vida –confunden vida con muerte-. Unas afectadas por la ignorancia y otras por la mala intención de quienes buscando conseguir favores de aceptación social o reconocimiento circunstancial, están dispuestos a confundir más.
El mal no se combate con otro mal, el mal se ahoga en abundancia de bien. Pero y que es el bien, el bien es todo aquello que contribuye: al bien ser, el bien hacer y el bien tener. En ese orden y con estricto apego a lo que el hombre es. Y quien es el hombre? El hombre es un ser único, irrepetible, de naturaleza biológica, psicológica, social y espiritual, que sólo se realiza en forma integral.
Es necesario evitar que la discusión en este tema se lleve al terreno ideológico, cuando en realidad se encuentra en la más sencilla aproximación antropológica del ser. Quién sabe más no se le disculpa que no haga oír su voz para advertir de las consecuencias de no cuidar al hombre. No se debe cooperar con las apariencias del bien inmediato cuando están en juego los valores permanentes de la sociedad y la persona individual. No hay unos buenos y otros malos; hay unos concientes y otros no, hay unos que sufren hoy y otros que sufrirán mañana. Es necesario evitar que la ignorancia nos gane y nos cancele la posibilidad de vivir con plenitud en comunidad y construyendo ciudades habitables para el hombre.
Por: Salvador Cerón Aguilar
Por: Salvador Cerón Aguilar
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